miércoles, 14 de junio de 2017

POR QUÉ TE QUIERO TANTO (#18)

Eres una de las personas más especiales que he conocido. 

Eres bueno... Tan bueno que cuando lo pienso sólo quiero achucharte. Cuidas a todo el mundo, das cariño, escuchas, quieres. Tienes un carisma increíble: tienes un imán para la gente. Todo el que te conoce te recuerda. Y todo el que te conoce te quiere. Eso es así. 

Has conectado tan bien con todos mis amores (la familia que he elegido y la que no) que, por lo menos la mitad de las veces, lo primero que me preguntan al verme o al llamarme, es por ti. Ellos también han captado en seguida lo especial que eres. 

Tienes una sonrisa contagiosa y cuando haces el payaso (algo muy frecuente) haces reír a cualquiera. Además, sabes hacer el payaso en los momentos en los que el que está contigo necesita precisamente eso, aunque no lo sepa... Levantas el ánimo de cualquier calimero que se te ponga por delante. Y eso, cuando la calimero soy yo, tiene mucho mérito. Ojito, que soy capricornio. 

Eres especialmente divertido, no sólo cuando haces el payaso. Me haces reír sin parar. Le quitas importancia a las cosas que no la tienen. Me das otra perspectiva sobre lo que me preocupa y, o bien haces que ya no me preocupe, o compartes la preocupación conmigo. En cualquier caso, me aligeras la mochila y te lo agradezco hasta el infinito. 

Haces muy buenas tortillas francesas y eres el mejor compañero de barra. Y de mesa, aunque te toque mirar a la pared ;). 

Eres metódico y disciplinado, constante, perseverante... Cuando le pones ganas a algo no hay quien te pare. Prácticamente siempre ganas a la pereza. Eres apasionado, inquieto, buscas nuevos retos, te ilusionas... Te lanzas. Vives. 

Te haces los mejores selfies del mundo en el gimnasio! 

Eres mega observador, hasta puntos muy raros. Te fijas en cosas en las que nadie se daría cuenta en un millón de años... 

Eres un ninja en las horas a las que no se debe hacer ruido. 

Eres ahorrador y previsor. Tienes siempre muy presente tu futuro y eso me da mucha tranquilidad. 

Eres ordenado, muy muy ordenado, pero guardándote el punto de desorden que a mí me incordia para no llegar a ser servicial (la puerta del armariooooo). Refunfuñas y, en el fondo, eso es mejor. Tampoco es cuestión de ser Ned Flanders... Aunque eres por lo menos igual de manitas. 

Tus manos siempre están calentitas, tienen efecto terapéutico. 

Eres increíblemente generoso. Te encanta invitar, compartir tu tiempo y tu espacio, pensar en lo que le gustará a quien quieres... Eres mucho más detallista de lo que admites ser. 

Tienes un poquito de malafollá, sí... Pero casi siempre eres capaz de rectificar, de reflexionar sobre tus actos y sobre tus palabras, de recular cuando no han sido como debían. Quizá no tanto de verbalizar las disculpas... Pero sí de pedirlas a tu manera. Eres verdaderamente humilde, y eso es algo que admiro sobre todas las cosas. A mí me cuesta más. 

Me complementas, me equilibras. Me serenas cuando me envalentono demasiado y me empujas cuando remoloneo o procrastino. Me ayudas a ordenar mi cabeza. Y, además, me haces sentir que es totalmente recíproco. El mejor puzzle. 

Me haces querer ser mejor de lo que soy. Me motivas, me inspiras. 

Me quieres.