viernes, 24 de octubre de 2014

LA DERIVA


No sé lo que estoy haciendo. Siento como si fuera flotando en un río, dejándome llevar por la corriente, chocando a un lado, al otro, al fondo... Perdí el control de la nave y ya no decido lo que hago. Tampoco sé quién lo decide... El tiempo pasa y no me doy ni cuenta. De repente es fin de semana otra vez! ¿Qué ha pasado esta semana? ¿A qué he dedicado mi tiempo? ¿Por qué me parece que a nada?

Y, entonces, el vacío. Porque lo grave no es no dedicarse a nada durante unos días, es no hacerlo a largo plazo. Hablo de cosas que le llenen la existencia a uno, no de hacer por hacer. ¿Qué pasa cuando de repente no tienes un objetivo por el que ir trabajando, en el que centrarte? Este es el temido bajón. Ya estaba prevenida: cuando logras un objetivo te sientes muy feliz (la medida, siempre en función del esfuerzo invertido, como siempre); pero después viene la caída. Uno necesita tener objetivos, metas concretos, porque si no se pierde en la deriva. 



La cosa es que yo no sé cuál es el mío ahora. Cuando volví, pensé que mis objetivos serían construir una relación y convertir un piso en mi casa. El primero desapareció pronto; el segundo me temo que no tenía suficiente entidad, porque aunque sí que me ha mantenido -y me mantiene- ocupada, no se puede decir que me llene. Hace ilusión, pero son pequeños logros de unos días más que un objetivo vital. Los que necesitamos son más bien a medio-largo plazo... Concretos, sí, pero que lleven su tiempo, que requieran sacrificios, planificación, reevaluación cuando las cosas no van por donde uno pensaba, fases de ilusión y otras de frustración. 

Así que ahora ando en busca de un nuevo objetivo. Se admiten sugerencias, porque lo cierto es que ando falta de inspiración... 

miércoles, 15 de octubre de 2014

NOMBRES

Ahora que parece que ya ha pasado el shock de las bodas en masa, llega el shock de los babies en masa... Y lo más debatido entre amigas acaba siendo el nombre. No siempre, porque hay algunas que desde que mide 2 mm (o desde antes) lo tienen absolutamente claro... Pero siempre me gusta pensar qué nombres me gustaría poner a mí si fuese la futura madre. Por si algún día toca, que nunca se sabe.

En general, me gustan los nombres largos. Eso me pasa desde pequeña... Aunque siempre se cuela alguno cortito. También me gustan los que me sorprenden la primera vez que los oigo -esto me pasa más con los de niña...-. Lo que me fastidia es que se pongan de moda. Pasó con Carlota, con Casilda y ahora parece que con Martín. Lo bueno es que de aquí a que me toque a mí igual se pasa la moda!!! Pero esos tres me siguen encantando. Voy a escribir lo que ahora me gustarían, sobre todo para volver dentro de un tiempo y ver cómo ha cambiado mi gusto!

Niña: Macarena, Martina, Claudia, Olivia, Carmen (este es nuevo! nunca me había gustado!), Victoria, Manuela, Icíar, Jimena, Flavia, Fernanda, Gabriela, Greta, Juana, Paloma, Zita.

Niño: Martín (más aún que Martina), Lucas, Diego, Guillermo, Santiago, Bruno, Álvaro, Gustavo,
Hugo, Íñigo, Joaquín, Nicolás, Pedro, Tomás

Es curioso que la mayoría no sean de la gente más cercana a mí... Creo que tengo muy interiorizado lo de no repetir.


Esta es la lista de hoy... Una de ellas! Ja!

lunes, 13 de octubre de 2014

SI PUDIERA

Te contaría muchas cosas.

Como por ejemplo, que he cambiado de look y ahora soy casi morena. Que al principio no me convencía mucho porque me veía un poco mayor, pero que ya me voy acostumbrando y hasta me gusta. Y que es ahora cuando el nuevo color empieza a desaparecer…

Que volví a Ikea, efectivamente. Pero que esta vez, sí que sí, es la última. Seguro, 100%. A lo mejor hasta el mes que viene…

Que me estoy convirtiendo en una de esas personas apañadas que hacen ellas solitas los arreglos de su casa. Que me he pasado el fin de semana de carpintera y mis manos parecen las de un grumete novato, pero las sillas me han quedado estupendas.

Que, así, mi casita va avanzando y tomando forma, y que está preciosa. Te la enseñaría y creo que te gustaría. Aunque como mucho sacara de ti un “… está bastante bien”. Que ya tengo una tele que me entretenga los ratos tontos en que el cerebro no da para leer nada. Que radio la verdad es que no, pero sigo sin echarla de menos.

Que me he apuntado al gimnasio. Pero no sólo me he apuntado… Es que estoy yendo de forma muy regular. Me siento muuuuy orgullosa de mí misma y creo que tú también lo estarías, aunque no me lo dijeras y prefirieras reírte de mí y/o hacer comentarios escépticos. En el fondo y en silencio, sé que me aplaudirías.

Que todavía no me he atrevido a tener “la conversación” con mi mentor y que poco a poco me va quitando el sueño…

Que me han pedido que monte la asociación de antiguos alumnos de Berkeley en España y me apetece un montón. Todo menos lo de presentar el máster en despachos de Madrid… Eso he pedido que me dejen hacerlo “asistiendo” a mi profesor -que viene en mayo- para compartir la perspectiva del alumno.

Que estoy preparando mi juicio y me muero de miedo. Que todo el rato pienso que querría hablar contigo y que me ayudaras, aunque en realidad creo que más que ayudarme me vacilarías y me meterías miedo. Como si no tuviera ya suficiente.

Que he aprendido a hacer lentejas, aunque todavía me queda hacer unas yo sola. Y que he repetido la famosa tarta de 3 chocolates y ha sido un éxito. Que eres bobo por no haberla probado todavía.

Que me he despedido muy tristemente de Dominica, porque se murió su madre y se ha tenido que volver a Turquía. Que la echo de menos todas las mañanas. Un poco menos que a ti, eso sí.

Que estuve en París y, como siempre te pido que hagas tú, comí croissants y mucho queso. Y paseé por el Marais y Saint Germain des Près. Que me llovió, igual que en Barcelona; que no sé por qué tengo tanta mala suerte con el tiempo, aunque a lo mejor es porque no me importa tanto. Que la lluvia, en el fondo, me gusta.

viernes, 10 de octubre de 2014

COSAS QUE NO ME EXPLICO (II)

- Mi gusto, al parecer demasiado extraño y particular. Debo ser la única persona en el mundo fiel a determinados productos (muchos, por cierto) y, claro, las empresas ven que no es rentable tenerme sólo a mi como cliente y los retiran. Es inexorable, oye. Van tantas cosas... El McBacon, el Yumbo del Burger, el Nestea de melocotón (creo que luego volvió... pero la retirada fue todo un drama), la Cherry Coke (sí, lo admito, me gustaba), Sunsilk, la línea de arroz rojo de L' Occitane, la colonia azul de Johnson's Baby (sigo buscándola a veces, por si cuela)... Las galletas Rolly!!! Que no sólo han dejado de venderse, es que han desaparecido sus rastros como si nunca hubieran existido, con el único propósito -estoy segura- de hacerme pasar por loca obsesa-paranoide. Y no, no estoy loca: mi hermano y mi madre las recuerdan. Y eran las mejores galletas de la historia, sobre todo para mojar en Cola Cao...

- El orgullo, ajeno y también propio. Qué malo es... Y cómo y cuánto nos hace perder.

- En qué se basaba el primer periodista que decidió llamar así a "Maciu Maconajiu". Y por qué todos le siguen el rollo. En serio, no es escocés. No os inventéis cosas raras.

- La incongruencia tan terrible de los que siempre quieren ser "políticamente correctos". Esta semana dos asuntos me tienen absolutamente desconcertada:

1.- La polémica con las declaraciones de Mónica Oriol. Bajo mi punto de vista, esta mujer de increíble éxito profesional y madre de 6 hijos denuncia una realidad: la desventaja de la que partimos las mujeres al tener que elegir entre ser madres o tener una carrera profesional con igual desarrollo a la de un hombre. Esa desventaja es objetivamente lógica (si interrumpimos la carrera al decidir ser madre y cuidar a nuestros hijos, es difícil que nuestro progreso sea el mismo que el de un hombre que la continúa sin bache alguno). Lo que no es, es socialmente aceptable ni, desde luego, deseable. Debemos estudiar cómo hay que convencer (o compensar) al empresario de la pérdida que le supone una persona que no va a ser constante en su puesto de trabajo, puesto que es la sociedad la que debe comprender que la maternidad es necesaria y buena para todos, no el empresario. La forma de compensar al empresario no puede ser hacer a esa persona inamovible, porque como bien decía Mónica, esto implica el riesgo de desmotivar a la trabajadora y de desincentivar la contratación de mujeres, otra vez. La forma debe ser otra. Pero, en fin, no creo que ella esté defendiendo que la mujer deba tener menos oportunidades, es OBVIO que lo está denunciando y que reclama medidas de quienes mandan para impedirlo. Coincido con ella al 100%. Yo quiero tener las mismas oportunidades y comprendo que, a quien haya de contratarme, alguien deberá incentivarlo para que se quede tranquilo: si yo decido pedir una baja por maternidad, no será él quien sufra la pérdida. Si no, veo lógico que prefiera a un hombre con mi misma preparación por su menor riesgo, aunque no sea justo. No me gusta y quiero cambiarlo, pero entiendo el razonamiento.

2.- La otra polémica, mucho mayor, del famoso -y pobrecito mío- Excálibur. Ni voy a defender el sacrificio ni me voy a oponer porque no tengo una opinión clara al respecto (creo que me faltan información y conocimientos médicos y veterinarios). Sólo quiero destacar lo que más me ha sorprendido de este asunto, que es la reacción de muchísimos criticando el sacrificio por considerar que la vida del perro vale lo mismo que la de un humano. En serio, me encantan los perros y el maltrato animal gratuito me parece abominable. Pero no, no estoy de acuerdo con que una vida animal valga igual que una humana, en ningún caso. Creo que a veces perdemos un poco el norte...

Qué feo queda decir hoy en día esas cosas. Qué mal te miran, como si fueras una anticuada del siglo XIX. Y yo personalmente me siento muy moderna, muy formada, con una mente muy abierta. Creo que, al menos, tengo derecho a mantener mis opiniones sin avergonzarme, con la misma solidez que los que son más "correctos".

- Que haya determinadas personas con un trabajo que desempeñan sin interés alguno, con la de parados que tenemos en este país -o en otros!!!- que darían un brazo por ocupar su puesto con muchas más ganas. Me refiero fundamentalmente al sector servicios, a la atención al público. Si no sabes sonreír, si tratas a los clientes como si fueran imbéciles o si te estuvieran agrediendo por tratar de consumir tu servicio, no mereces seguir donde estás. Que te mantengas ahí no me entra en la cabeza. Esto va por gente como la típica dependienta de Zara, a la que entras hablando muy bajito y pidiendo perdón ya miedoso de que te lance un bufido. Por el camarero de 60 años de claro origen castellano (dudo si leonés o manchego), al que por mucho que sonrías te tratará como si fueras su peor enemigo. Por la funcionaria -admito que cada vez me pasa menos, pero me sigue pasando- que te protesta por hacerle trabajar, por despojarla de su derecho fundamental más sagrado: el doble/triple desayuno. Como si su sueldo no lo pagaras tú, entre otras cosas... A estas personas tengo dos cosas que decirles: primero, sed más felices, que la vida es muy corta para estar tan amargado y para intentar amargarla al resto; y segundo, que además deberíais estar dando las gracias, porque el trabajo es un derecho que vosotros podéis ejercer y otros, que lo valorarían más, no. Ya está bien...

- Que me gusten tanto las listas. No pasa un día sin que haga una!! Puede ser de la compra, de tareas pendientes, de regalos por hacer, de gastos-ingresos, de cosas que me gustan, de gente a la que quiero... Igual es un poco raro.

miércoles, 8 de octubre de 2014

LA CUESTA DE OCTUBRE

Como si fuera enero, mes de comienzos y propósitos; así se va desplegando octubre.

Primero, la cuesta: porque después de los gastos de la vuelta al mundo real de septiembre, es complicado levantar cabeza. Vuelvo de un verano de los que hacen historia, por lo conseguido y un poquito también por lo gastado. Y eso que me propuse no comprar mucho y he cumplido bastante!!! Pero en fin, 3 meses de "veraneo" en Berkeley más viaje de 20 días California-México -por dos- no ayuda al bolsillo. Que esto no parezca una queja, que este es el único pero!!! Lo demás sólo han sido ganancias, académicas, profesionales y sobre todo personales. Salgo ganando infinitamente!!!!!

Y, entonces, la vuelta. Con el saquito de los ahorros totalmente vacío. Y ni siquiera es una vuelta normal... Es que es el salto a la independencia. A un piso precioso, perfecto y también vacío. Ya tenía la cama, el sofá, medio armario y un menaje básico... Y resulta que hacen falta millones de cosas más. Así que a buscar mesas, sillas, el otro medio armario, 1000 formas de almacenaje para convertir mi mini-piso en el bolso de Mary Poppins pero sin que agobie, cacharros para la cocina, cosas moninas para convertirlo en una casa (aún más) apetecible. Gracias a la vida tengo gente que me quiere y que me ayuda y la cosa va viento en popa. Pero vamos, que ya me está costando llegar a fin de mes de octubre y estamos a día 7!!! Jajajaja pero no siento agobio, más bien realización :).

Para seguir con la similitud de enero, luego están también los cambios y los propósitos. Nuevo look (me estaba costando hacerme, pero me va gustando más y más por minutos!), nuevas rutinas, nuevos planes (carrera el 19 de octubre... what??),  nuevo gimnasio (whaaaat???). Aprender a hacer lentejas, restaurar unas sillas, pintar otras. Adaptar un baúl del bisabuelo Luis para convertirlo en mesa baja. Decorar con poquita cosa... Controlar mi cabeza para que en vez de caer hacia atrás, que sería lo más fácil, siga tirando para arriba, poquito a poco. Aunque sea de lado o haciendo zigzag... Tardaré más, pero que llego, llego.

Creo que las cuestas arriba me sientan bien. Es lo de siempre... Sin esfuerzo, no hay satisfacción.

viernes, 3 de octubre de 2014

ADVERTIDO QUEDAS

No sé si existes o no. De ser que sí, podría conocerte o no. A lo mejor nos hemos cruzado mil veces, a lo mejor nunca. En cualquier caso, por si se da la múltiple circunstancia de que: (i) existes, (ii) nos cruzamos, (iii) nos conocemos, y (iv) te quedas, quiero advertirte de algunas cosas. Ahí van.

No soy normal. Nada, nada normal. No te va a servir apoyarte en experiencias previas porque voy a improvisar y yo improviso raro. No estoy presumiendo de ser alguien original, porque esto no es algo de lo que esté particularmente orgullosa, pero es que es un hecho y es mejor que lo sepas.

Soy un poco insegura, pero tengo mis arrebatos de seguridad y confianza. Ni una cosa ni la otra tendrán que ver contigo, tienen que ver sólo conmigo. Así que no deberías sentirte culpable o halagado por mi alta o baja autoestima, o por la alta o baja estima que yo tenga en cada momento de nuestra situación puntual. ¿Tiene sentido esto para los oídos de los demás? No estoy segura, pero en mi cabeza está clarísimo. Bueno, y si te sientes halagado además debes saber que no me pareces una buena persona.

Me gusta mucho planear. Me encanta. Lo que pasa es que no me gusta ser la única que lo hace… También me encantan las sorpresas, me encanta escuchar sugerencias y propuestas. Me hacen mucha ilusión. Y si hay una falta absoluta de ellas, me frustro. No me enfado, pero me pongo triste… Y eso es mucho peor.

Mis amigos y mi familia son lo más importante que tengo. Por lo menos, por ahora, hasta que tenga una familia dependiente de mí. Y comprendo que los tuyos también lo serán para ti, no me molesta en absoluto. Esto no debería suponer un problema hasta un nivel de compromiso importante, para entonces quizá no aplique nada de lo antedicho, ni de lo que queda por decir.

Necesito comunicación. Me frustra terriblemente la falta de ella. No es que yo sea una fuente de claridad ni nada parecido, pero si no me entiendes, me preguntas. Y si yo no te entiendo, te pregunto. Creo que es lo más sencillo.

Nunca, nunca, nunca te quedes por comodidad. Por favor. Si en el fondo preferirías no haberte parado aquí, vete. No quiero que te quedes si tú no quieres quedarte. Te lo pondré fácil además, sé encajar bien los golpes... Así que adelante.

Me duermo en el cine y viendo películas en casa. Siempre. Bueno, el 85% de las veces. No te ofendas! No es desinterés… Si quieres que vea algo, dame un codazo. No me voy a enfadar!

Mándame flores. O tráemelas cuando vengas a verme. No necesito grandes ramos, puede ser una margarita que coges en un descampado. Lo que sí preferiría es que no fueran rosas… No me gustan nada las rosas. Las demás flores me encantan todas -creo.

No quiero regalos caros, me muero de la vergüenza. Prefiero la falta de demostraciones de cariño en público. Bueno no, cariñoso sí te dejo ser, pero que no te pases, vaya. Los grandes gestos con gente alrededor también me dan vergüenza… Cuando no nos vean, lo que quieras!

Hazme reír. En realidad, lo más probable es que, si no me haces reír, no me quede yo. Pero por si acaso…

Enséñame cosas. Comparte conmigo lo que sabes sobre lo que te interesa, aunque creas que es raro y que a mí no me va a importar. Me gusta muchísimo oír a la gente hablar de las cosas que les mueven, aunque a mí me resulten indiferentes 100% (como las cosas que empiezan por p, que siempre me han dado igual: peces, pájaros, planetas…). Seguro que si me lo cuentas tú, me van a interesar muchísimo.

Métete conmigo. Con dulzura, claro está, pero ríete de mí. Y que no te moleste que yo me ría de ti. Es la forma que he aprendido para demostrar aprecio… Igual no lo parece, pero es algo bueno: si me meto contigo es porque me gustas como persona. Lo contrario no aplica, a veces hay personas que me gustan pero no me meto con ellas. Es un click, está o no está.

Acompáñame en mis impulsos. Generalmente implican viajes, así que si ese tipo de aventurillas no van contigo, la verdad no sé si yo sí.  

No me mientas. No te pido que me escupas a la cara todo lo que piensas, porque creo que la delicadeza está muy infravalorada y es fundamental en todo ser humano. Pero no me mientas, por favor te lo pido. Quiero saber todo lo importante, sea bueno o malo. Prometo que tengo una capacidad de perdón enorme, pero lo que me cuesta olvidar es una mentira. Soy absolutamente leal. Exijo lo mismo.


Entiendo que no es muy bonito partir por lanzar este tipo de advertencias en tono amenazador. Ni muy romántico ni muy de Disney. Lo sé, pero me da igual (y mira que yo soy muy Disney…). Prefiero que las cosas estén claritas desde -antes de- el principio. Llámame loca. Ahí no te ibas a equivocar…


 Always kiss me goodnight.