Te contaría muchas cosas.
Como por ejemplo, que he cambiado de look y ahora soy casi
morena. Que al principio no me convencía mucho porque me veía un poco mayor,
pero que ya me voy acostumbrando y hasta me gusta. Y que es ahora cuando el
nuevo color empieza a desaparecer…
Que volví a Ikea, efectivamente. Pero que esta vez, sí que
sí, es la última. Seguro, 100%. A lo mejor hasta el mes que viene…
Que me estoy convirtiendo en una de esas personas apañadas que
hacen ellas solitas los arreglos de su casa. Que me he pasado el fin de semana
de carpintera y mis manos parecen las de un grumete novato, pero las sillas me
han quedado estupendas.
Que, así, mi casita va avanzando y tomando forma, y que está
preciosa. Te la enseñaría y creo que te gustaría. Aunque como mucho sacara de
ti un “… está bastante bien”. Que ya tengo una tele que me entretenga los ratos
tontos en que el cerebro no da para leer nada. Que radio la verdad es que no,
pero sigo sin echarla de menos.
Que me he apuntado al gimnasio. Pero no sólo me he apuntado…
Es que estoy yendo de forma muy regular. Me siento muuuuy orgullosa de mí misma
y creo que tú también lo estarías, aunque no me lo dijeras y prefirieras reírte
de mí y/o hacer comentarios escépticos. En el fondo y en silencio, sé que me
aplaudirías.
Que todavía no me he atrevido a tener “la conversación” con
mi mentor y que poco a poco me va quitando el sueño…
Que me han pedido que monte la asociación de antiguos
alumnos de Berkeley en España y me apetece un montón. Todo menos lo de
presentar el máster en despachos de Madrid… Eso he pedido que me dejen hacerlo
“asistiendo” a mi profesor -que viene en mayo- para compartir la perspectiva
del alumno.
Que estoy preparando mi juicio y me muero de miedo. Que todo
el rato pienso que querría hablar contigo y que me ayudaras, aunque en realidad
creo que más que ayudarme me vacilarías y me meterías miedo. Como si no tuviera
ya suficiente.
Que he aprendido a hacer lentejas, aunque todavía me queda
hacer unas yo sola. Y que he repetido la famosa tarta de 3 chocolates y ha sido
un éxito. Que eres bobo por no haberla probado todavía.
Que me he despedido muy tristemente de Dominica, porque se
murió su madre y se ha tenido que volver a Turquía. Que la echo de menos todas
las mañanas. Un poco menos que a ti, eso sí.
Que estuve en París y, como siempre te pido que hagas tú,
comí croissants y mucho queso. Y
paseé por el Marais y Saint Germain des Près. Que me llovió, igual que
en Barcelona; que no sé por qué tengo tanta mala suerte con el tiempo, aunque a
lo mejor es porque no me importa tanto. Que la lluvia, en el fondo, me gusta.
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