jueves, 29 de diciembre de 2016

CANCIONES

Fres me ha enviado este reto y me ha encantado! Así que voy a hacerlo aquí para que quede para la posteridad... 

1. Canción favorita - Empiezo mal, lo sé, pero esta me niego a contestarla. Elegir una sola canción es simplemente imposible... Incluso me ha cabreado un poco, lo confieso.  

2. Canción que mas odias - Labios compartidos, Maná.

3. Canción que te pone triste - El sitio de mi recreo, de Antonio Vega. Y Pickup truck, de Kings of Leon. 

4. Canción que te recuerde a alguien - [nota: tengo mínimo una canción que me recuerda a prácticamente cada persona que conozco... como sería imposible hacer una lista, me quedo con las que me recuerdan a quien más echo de menos, porque es a la que más me encanta recordar]. Libertad sin ira, de Jarcha y Volare, de Gipsy Kings. Las dos me recuerdan a mi nonna, las escucho y sonrío inevitablemente. De hecho estoy escribiendo esto con la sonrisa en la boca. 

5. Canción que te ponga feliz - Don't stop me now, Queen. Bueno, y Bohemian Rhapsody, por supuestísimo. Y When the sun goes down, de mis monos. 

6. Canción que te recuerda a un momento específico - The river, Bruce Springsteen. En un coche, llorando a lágrima viva como en un culebrón. Fue muy poético. 

7. Canción cuya letra te sabes perfectamente - Turnedo, Iván Ferreiro. Es la primera que me ha salido, porque evidentemente hay como un millón y medio...

8. Canción que te haga bailar - Explota mi corazón, de la Carrá. Con coreografía incluida. Y porque Don't stop me now ya la he dicho y no me quiero repetir... Porque también tiene coreo. Y Carlos Vives! Ella es mi fiesta sobre todo.

9. Canción que te ayude a dormir - Marching bands of Manhattan, Death Cab for Cutie. 

10. Canción que te gusta en secreto - Y se amaron dos caballos, de María del Monte! tararará, ta-tará, tararará, ta-tará, tararara-rará-tará-tarara... 

11. Canción con la que te sientes identificado - Hopeless Wanderer, Mumford & Sons. 

12. Canción que solías cantar y ahora odias - Si los hombres han llegado hasta la luna, Siempre Así. Lo siento, Bea... Aunque a la vez que la odio me hace pensar en ti tan feliz el 31 de julio de 2010 y se me pasa el resquemor :).

13. Canción de tu disco favorito - Otra difícil... Tengo millones de discos favoritos. Pero bueno, en esta me mojo y me quedo con AM y, como canción, Do I wanna Know?, porque según empieza me tiembla todo el cuerpo.

14. Canción que puedes tocar con algún instrumento - My heart will go on, Celine, con la flauta... Jajajajajaja

15. Canción que te gustaría cantar en público - Dance with somebody, Whitney! Siempre quise.

16. Canción que te gusta para conducir - A-Punk, Vampire Weekend, sobre todo si llevo a Pacho de copi!! Y si no cualquier dueto emocional para reventar los cristales (véase Puede ser, Devuélveme la vida, Escondidos, Total eclipse of the heart...). Si no llevo copi, me quedo con New Shoes, dePaolo Nutini.

17. Canción de tu infancia - As long as you love me, BSB y <3 .="" i="" y="">Head over feet, de Alanis. 

18. Canción que nadie espera que te guste - Mátalas, de Alejandro Fernández.

19. Canción que quieres que suene en tu boda - Noches de boda, Sabina. No es que vaya a sonar, es que tiene que ser mi "primer baile"! El novio no tiene nada que decir en este asunto. 

20. Canción que quieres que suene en tu funeral - My way, Sinatra. Por supuesto. Hagan el favor de tomar nota. 

No lo repaso porque querré cambiar cosas y me gusta más conservar mis respuestas espontáneas!

R.-

viernes, 23 de diciembre de 2016

EL AÑO DE LA DUALIDAD


2016 ha sido un año altamente contradictorio para mí. 

En el mundo ha pasado todo lo que no se esperaba, y es que cada vez que se ha preguntado al "pueblo" resulta que ha salido la respuesta que trataba de evitar el "preguntador"... Que si Trump, el Brexit, el No al acuerdo de paz en Colombia, el No a la reforma constitucional italiana (que por cierto, a las alturas a las que preguntaron ya era pa pegar collejas de las de Sole en 7 vidas... es que no habéis visto lo que pasa, monadas??). Un año plagadito de disgustos, vaya. Uno detrás de otro. Por no hablar del terror, ese que quieren meternos en el cuerpo numerosos inhumanos individualmente desalmados, que no tienen otro nombre ni sus acciones otra explicación posible, y contra el que nosotros luchamos como podemos, como gato panza arriba. Que a veces parece que gana, que nos invade. Que ojalá consigamos desterrar definitivamente... 

Sobre esto, sigo pensando que la "cura" es el amor. Yo soy así de romántica y espero que nadie consiga convencerme de lo contrario. (Y sí, ya sé que yo lo llamo ser romántico y otros lo llamarán ser gilipollas... Pues que les cunda. Seguro que son también los que van gritando en los atascos.) El problema es que es una cura a tan largo plazo que es muy difícil de aplicar de manera constante, manteniendo la intensidad, y necesita acompañarse de pequeñas inyecciones de vacuna más inmediata. Cómo me gustaría tener la respuesta, la solución a todo este dolor. Y no sólo es el dolor de la guerra (sin minimizarlo, que soy consciente de que no llego a entenderlo ni en una ínfima parte), es el dolor más íntimo también. El dolor que sufren tantas personas por los ataques morales (incluso a veces físicos, como si estuviéramos en el siglo II o algo así) de la intolerancia, la incomprensión y el desprecio. Con lo fácil que sería querernos todos y cada uno a lo suyo. A lo mejor fácil no es la palabra, pero bonito seguro. Precioso.

Lo que ocurre, gracias a Dios, es que a pequeña escala, en pequeñas burbujas, está la gente. Y en la diminuta burbuja en la que transcurre mi diminuta vida sólo hay gente maravillosa. No estoy exagerando... Es que tengo una suerte que no me la creo. Cada día doy palmas con las orejas. Reconozco un cambio de perspectiva, eso sí. Antes trataba de agrandar la burbuja, porque pienso que el corazón tiene una capacidad infinita y no tiene límites en cuanto al número a acoger. Ahora sigo pensando lo mismo, sólo que me he dado cuenta de un detalle que lo matiza: el tiempo no es infinito. Y quiero tanto, tanto a la gente a la que quiero, que prefiero no repartir mi tiempo con más, por si no me llega para todos. Qué tontería, no? Pues esto me pasa. 

[Me parto porque yo empezaba a escribir esto como mi particular resumen de fin de año y se me ha ido de las manos! Ja!]

Si vuelvo a la idea inicial -usease, el resumen del año- tengo que (i) cagarme en todo lo más barrido por lo que pasa en el mundo, porque esto no tiene nombre; y (ii) dar gracias infinitas por lo que me pasa a mí, porque estoy la mar de contenta. Jajajajaja qué bonitas son las frases de señora. No las perdamos nunca, por favor. Madre del amor hermoso, vaya día tonto llevo. 

Total, que mi año ha sido precioso, que me ha encantado, que quiero muchos más así. Me he conocido un poquito más a mí misma; he conocido un muchito más a mi rana, y cada día le quiero más; he conocido bastante más mi país, en visitas más o menos fugaces: Salamanca, Granada, Cantabria, el Montseny, Segovia (provincia), Alcalá de Henares, Ibiza... Estoy encantada!! En un plano más transfronterizo, he explorado sitios nuevos e increíbles en México (San Miguel de Allende y Tulúm son dos auténticos paraísos) y he podido recorrer media Cuba, que me ha enamorado. Cuento los días para poder conocer la otra media... Sin planes inmediatos, pero con la tranquilidad de saber que lo haré algún día. 

Y encima, como bonus, tenido la suerte de ser testigo de mogollón de nuevos fichajes para el mundo (general y el mío propio) que prometen, pero mucho!!! Vivo enamorada de un sinfín de bebés, más o menos gorditos, que crecen por minutos y todo lo aprenden. Son la garantía de que todo tiene que ir a mejor, no puede ser de otra manera. 

A 2017 no le pido nada para mí, que no me hace falta (y si me hiciese pues ya me lo buscaría yo por mí cuenta). Sí que le pido que se porte un poquito mejor con todos. Por favor. Anda... 

R.-

lunes, 11 de abril de 2016

TREINTENA


Ya llevo un par de meses en la treintena y me siento capacitada para extraer por lo menos las primeras conclusiones...

Así, en abstracto, creo que es una tontería pensar que, por el hecho de completar un año más de vida que hace que resulte que el total vivido termine en cero, ese momento es un punto de inflexión. La razón de los cambios no puede ser el cambio de década, porque ya ves tú... Lo que diga el calendario nada te cambia por fuera ni por dentro. O, por lo menos, los cambios tardan más en producirse que un momento. Es obvio. Aún así, resulta que yo sí siento que he vivido (estoy viviendo) un punto de inflexión. Será una coincidencia con el calendario!

En estos últimos años he aprendido a vivir sola, lo que creo que es fundamental para cualquiera. Y resulta que, según lo aprendo, ha aparecido una persona a volverme el mundo del revés. Yo que siempre he tenido mis teorías, ahora llega él y me las cambia. No todas, claro está, mi esencia es mi esencia... Cuando ya sabía cuidarme yo solita, aparece él y me cuida más que nadie. Cuando ya sentía que estaba aprendiendo a afrontar la vida de forma totalmente independiente, llega él para darme el apoyo que pensaba que no necesitaba. Me quiere y yo le quiero. Sé que no es la edad más normal para que esto me suceda, pero es la primera vez en mi vida que me pasa algo así. Y es maravilloso.

No es como en las películas, esa especie de euforia con fuegos artificiales por todas partes... En mi caso, por lo menos, no es así. Es una tranquilidad y una paz infinita (que eso sí, se sienten como una euforia de fuegos artificiales). Unas ganas de estar con él que no se quitan, ni siquiera cuando de verdad lo estoy. La falta total de angustia cuando está lejos. Es echarle de menos y sonreír por darme cuenta de lo bonito que es: lo echo de menos porque le quiero. Es darme cuenta de que tenemos opiniones diferentes y no necesitar convencerle en ese mismo momento de que la mía es la buena, por supuesto. Pensar, escuchar, tener paciencia, abrir mi mente a su opinión, valorarla, admirarla. Poder expresar en cada momento lo que siento y lo que me pasa por la cabeza, sin miedo al efecto que pueda tener sobre él, porque me quiere y me acepta. Estar segura.

Y todo esto en un suspiro. En un momento. De repente. Yo, que cuando veo a la gente de mi alrededor tomar decisiones que en mi cabeza son demasiado rápidas, me agobio y no soy capaz de empatizar del todo con ellos. Que intento no juzgar, porque es algo que odio profundamente, pero que me alarmo. Yo, la misma persona, cambio el chip de manera instantánea y mi mente empieza a volar con sueños y proyectos. Siempre he sido muy soñadora, eso no es nuevo... Pero reconozco una diferencia fundamental: antes eran sueños irreales; ahora tienen sentido. Para empezar, porque no estoy sola en ellos...

No sé si las decisiones que tome serán las adecuadas. No sé si acertaré. Pero sí sé que el que no arriesga, no gana. Y que no me da miedo equivocarme, no me da miedo sufrir la pérdida, porque será, en todo caso, de algo que he tenido y que me ha hecho feliz. Y que sólo por cuánto he llegado a conocerme a mí misma, a aceptarme, a valorarme, soy capaz de descubrir lo que quiero y lo que no con una facilidad infinitamente mayor que antes. Ojalá no llegue nunca esa pérdida, pero si llegase confío en saber aceptarla y en mantener la consciencia de lo inmensamente feliz que he sido antes. Estoy convencida de que merecería la pena.

lunes, 25 de enero de 2016

CAMBIO DE AÑO (OTRA VEZ)


Cada año hago repaso del anterior más y más tarde... A lo mejor el año que viene me planto aquí en marzo o así. Pero bueno, es que este año ha empezado bien intenso y no he tenido un minuto! Entre otras cosas, me han caído ya los temidos 30. Aunque estaba muerta del impacto, resulta que han llegado y me encantan. Me siento mayor pero en el buen sentido: dueña de mis decisiones, fuerte, incluso poderosa... Sé que suena tremendo eso de "dueña de", pero realmente expresa muy bien la sensación. Es una pura sensación de control que me mola y mucho.

He echado un vistazo a la lista de propósitos que tenía para 2015. La verdad es que era bastante ambiciosa... Algunos los he cumplido (viajar... en este no suelo fallar jajajajaja), otros a medias (cuidarme más), otros ni de lejos (construirme un culo? jaaaajajajajaja). Aún así, termino el año muy pero que muy satisfecha conmigo misma. Eso es algo que no todos los años he podido decir así que oye, ni tan mal.

Creo que mi propósito de este año es... No hacer tantas listas. O sí, que yo sin mil listas no soy nadie, pero en otro plan. Que no sean deberes, que no supongan presión añadida, sino que sean objetivos a cumplir porque hacen ilusión y sobre los que se pueda trabajar. Voy a dejarme de autoexámenes, que no siempre son tan buenos! Retos, sí; esfuerzo, siempre; angustia, cero.

Además (y esto no es para 2016 sino para lo que me quede), quiero ser feliz y aprovechar el momento, vivir sin prisa, sin estar siempre pensando en x días, semanas o meses más allá. Que no se pase el tiempo sin darme cuenta. Que mi gordita no esté hablando y correteando sin haber sabido disfrutar de sus gateos y conversaciones en su idioma propio. Que no esté en cada viaje planeando el siguiente. Lo mismo con los conciertos (aunque el siguiente sea un día después). Que no esté cenando con fulanito y chateando con menganito: por Dios, aprovechemos el lujo de los encuentros personales. Nunca sabes cuándo vas a dejar de disfrutar de quien tienes delante, sea por una cosa o por otra. No desperdicies tu tiempo y el suyo!!! Mira que me ponen nerviosa estas cosas, y reconozco que hay veces que yo misma fallo.

En definitiva, estar en cada momento donde realmente estoy.