martes, 18 de diciembre de 2012

DICIEMBRE


La última vez que estuve por aquí fue en octubre… Desde entonces han pasado algunas cosas.

1.- Cayó una especie de mito en cuanto a la posibilidad del amor verdadero que dura para siempre. La suerte es que no era mi única referencia en este sentido, pero fue una leche importante. Me dio mucho que pensar… Será posible que viva en Lililandia? No parece descabellado. Lo que pasa es que veo imposible (cuidadooooo, prudensssia paun que te embalas) volverme una escéptica del todo. Yo siempre voy a ser un poco ingenua y creeré, por lo menos de primeras (y segundas y terceras), que la gente es buena y que las cosas salen bien. Recibo unos puñetazos acojonantes, pero oye, el resto del tiempo vivo bien. No me parece mala política.

2.- He empezado las aplicaciones a los masters americanos. Llevo 5 (Harvard, Berkeley, Columbia, Stanford y NYU). No pretendo entrar en ninguna de las 5, pero soñar es gratis. Mentira, me he dejado una pasta en lo que llevo de aplicaciones, pero si lo integro en el precio total del hipotético master que en teoría haré si que parece gratis. Qué puedo comentar de esto? Que estoy bastante hasta el orto de repetir una y otra vez lo mal que lo hice, todo lo que he aprendido, lo yankee que soy en el fondo de mi corazón y en todo lo demás, la gran oportunidad que sería para mi que me aceptaran en [inserte aquí el nombre de la universidad que toca hoy], y demás. Pero claro… Es que en realidad es tan cierto… Tengo un miedo importante a que me digan que no en todas y cada una de las 17.000 universidades a las que pretendo dar el coñazo. Ya comentaré en su momento (por lo visto debo esperar que empiecen a llegar noticias sobre finales de marzo-abril).

3.- Tengo bastante superado el último de mis traumas existenciales. Aquello del destino, que si sí, que si no, que hasta qué punto depende de mi o es aleatorio o depende de Obama or what. La nueva teoría es… ¿por qué no me dejo de teorías y me dedico a vivir? Una de las conclusiones que saco de aquello del punto 1 y todo lo que ha conllevado (o sea, conversaciones eternas varias veces al día en tono filosófico-psicológico) es que llega un momento en que, de tanto pensar las cosas, las vuelves lo que no son. Analizarse puede ser útil, pero hasta cierto punto. Sobre todo porque cuando llegas a conclusiones, puede que a los tres días ya no valgan porque… Atento todo el mundo… SÍ cambiamos. Evolucionamos. Todo el rato, es un no parar. Así que no perdamos tanto el tiempo analizando, seamos más proactivos. Un poquito de análisis sí, pero media horita al día como mucho (que ya está bien). Si vas al loquero y te cobra una hora, vale, lo doy por bueno, pero el día anterior sólo valen mariposas y gintonics para compensar.

4.- Por último, y no por ello menos importante… El último zas en toda la boca. La re-h. La colisión mental extrema. Muy ligado a esto de la evolución. Creo que estoy perdiendo a una de las personas que más quiero por el camino. Esto no ha sido evolución, ha sido directamente una especie de huracán. Mejor dicho, tornado. Y en realidad, mucho más lento de lo que yo he sabido percibir. Mira que me avisaron, mira que odié a quien me avisaba. Y empiezo a pensar que tenía razón. Es muy duro, pero es así. Una persona increíble, con todo en la vida para triunfar a todos los niveles y en todos los contextos, decide que su vida no vale una mierda y rechaza todo lo que tiene. A todos los que tiene. A mi incluida. Es MUY jodido. Así que en esto me encuentro, en asumir lo que está pasando y en intentar idear planes mágicos que lo arreglen todo y hagan rebobinar el tornado y nos quiten este mareo. Espero que sea posible, aunque los escépticos de la vida me intentan hacer ver que no. Hilando con el punto 1 de nuevo, NO PIENSO SER UNA DE VOSOTROS. Si me la doy, me la dí. Pero lo intento. Que esto lo aprendí hace tiempo: me hace muy infeliz dar las cosas por perdidas, pero sobre todo me hace muy feliz intentar lo que creo que no va a funcionar (y que me da vergüenza-miedo-. Desde la estupidez más pequeña, como un “te apetece un piti?” ;).

Nota sobre el punto 1. En los últimos días, el mito va levantándose. Poco a poco, pero ahí está. No me atrevo a decir más, vaya a ser que la cague… De nuevo, prudensssia paun.

viernes, 26 de octubre de 2012

WINTER IS COMING


Y se nota. Han empezado el frío y la luz gris. No sólo en la calle sino también por dentro. Es acojonante lo que me puede afectar la luz... Será una tara que tengo? Podría ser.

No sé por qué me he sentado otra vez a escribir. Como siempre, llevo cosas dentro pero nada para contar. Es un poco raro pero no encuentro las palabras. Y eso que hay quienes se ríen de mi en plan diccionario (como yo de mi madre, pero es inevitable: acabaré siendo igual...). 

El caso es que llevo unos días pensando que la vida es una mierda. Así, en general. Lo que no quiere decir que vaya a rendirme porque sigo pensando que el que no llora no mama, el que quiera peces que se moje el culo y demás enseñanzas de ese gran pater. Así que bueno, es un poco lucha sin sentido. No, mentira: sin sentido no es. Tiene todo el sentido, lo que pasa es que es complicadísima porque casi nunca se gana. El tema es que probablemente no se trata de ganar ninguna guerra total, no es llegar a un final absoluto, sino que lo que importa es evidentemente el "camino" (el final viene siendo el hoyo en cualquier caso). 

Vamos, que no es una mierda. Jajajajaja puede que esté un poquito inestable... 

Me voy a cosas menos importantes: me encanta / me gusta / no me gusta / odio. Es algo que pienso mucho en los atascos (desde mi vuelta al mundo suburbio, el 20% de mi tiempo o así). 

Me encanta sentarme delante de la chimenea.
Me encanta que me sonrían. 
Me encanta aprender tonterías.
Me gusta dar alguna monedita a los músicos por la calle.
No me gusta que me toquen el pelo. 
Me encanta que me toquen la cabeza.
Odio las mentiras. 
Me gusta dar los buenos días. 
Me encantan los abrazos largos.
Me gusta el olor a invierno.
Me encanta el otoño.
No me gusta el verano.
No me gusta la gente guay.
Me encantan los niños que se ríen a carcajadas.
Me encantan la música, el cine, las series y los libros. 
No me gusta quedarme dormida en el cine (aunque no puedo evitarlo).
Me encanta mi trabajo.
Me encanta mi jefe.
No me gusta que me soben.
No me gustan las cosquillas. 
No me gustan los masajes. 
Me gusta que me miren a los ojos.
No me gusta que me miren demasiado fijamente.
Me gusta más el lomo que el jamón.
Odio juzgar.
No me gusta elegir.
Me gustan las puertas abiertas y las persianas subidas.
No me gusta la tos.
Odio el hipo.
Me encanta estornudar.
No me gusta el cotilleo… Odio el cotilleo.
No me gusta dormir demasiado.
No me gusta bañarme.
Me encanta darme duchas largas.
Me encanta comprar.
Me encanta regalar cuando no toca.
Me gusta tocar las sábanas con los pies.
Me encanta dormir con la ventana abierta.
No me gusta la oscuridad total.
Odio el pimiento.
No me gusta pedir favores.
Me encanta dar las gracias y pedir perdón.
Me gustan los trenes.
No me gustan los aviones.
No me gustan los libros electrónicos.
Me encantan los juegos de mesa, sobre todo las cartas y el trivial.
Me encanta cantar.
Me gusta grabarme cantando cuando voy conduciendo en viajes largos, escucharme y descojonarme.
No me gusta que me hagan fotos sola.
Me gusta salir en las fotos de mis viajes.
Me encanta comer.
Me gusta escribir.


jueves, 27 de septiembre de 2012

The wall

Tengo una capacidad increíble de darme una y otra vez contra un mismo muro. Debe ser mi naturaleza de Capricornio, porque mentalmente soy cabezota como yo sola. Mientras que hacia fuera no hago nada porque tengo más miedo que mi madre cuando va de copiloto, por dentro me emperro en una idea y no soy capaz de salir de ella. Por mucho que todo lo que pase (o, mejor dicho, no pase) a mi alrededor quiera indicarme que no tengo ninguna razón, ahí sigo. Y es una enorme putada porque es fuente de permanente frustración.

Yo repito mucho que a paciencia no me gana nadie, pero puede que no sea paciencia, que sea solo eso: cabezonería.

¿Por qué me ha tocado esta mierda de cabeza (enorme y dura)?

miércoles, 27 de junio de 2012

Yo paso

Últimamente le doy vueltas a algo que tenía bastante descartado... El destino. La verdad es que no creo que exista, creo que de hacerlo nos reduciríamos a marionetas y no es así. Bajo mi punto de vista, uno hace su camino con las decisiones que toma, y recurrir al destino es una forma de descargar responsabilidad.

Puede que sea justo por eso, para "culpar a otro", pero hay veces que flaqueo. De repente tengo flashes en los que no puedo evitar pensar que, por ejemplo, cierta persona es para mí. O a lo mejor un trabajo, o un lugar. Algo. Lo curioso es que aunque todo empiece (hipotéticamente) como forma de quitarme un peso de encima, acaba convirtiéndose en una razón más de culpabilidad. Porque, ¿qué pasa cuando algo que es para mí se escapa? ¿también es culpa del destino? No tendría sentido. Lo que pienso en esos casos es que, simplemente, he sido capaz de cagarla hasta el extremo de alterar mi destino. Ahí queda eso.

lunes, 21 de mayo de 2012

Rox-Bucket List

Qué bonito tener motivaciones en la vida. Tener pequeños retos, objetivos que cumplir. Y además de ser bonito, creo que es fundamental para no volverte ameba.

Por eso el otro día, de copas con amigas, empecé mi lista de cosas que hacer antes de morir (mi Rox-Bucket List). Algunas son difíciles, otras casi imposibles... Pero también hay muchas fáciles. Porque lo importante no es lo grande que sea el obstáculo a superar, lo que verdaderamente cuenta es la cantidad de ganas que uno le pone. Puedes ponerle muchísima ilusión a aprender a hacer magdalenas, por ejemplo, y entonces tienes una gran posibilidad de ser de repente muy feliz con muy poco. Ya sabemos todos que no es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita...

No publicaré mi lista porque, aunque esto no lo lea ni perry, me da bastantante vergüenza. Igual un día la supero y la cuelgo, vaya a ser que la pierda...

See you later elevator!

jueves, 15 de marzo de 2012

The Big Rox Theory


Soy la primera que tiende a teorizar. Me encanta intentar captar el proceso mental de la gente y crearme una teoría lógica y aplastante sobre el porqué de su forma de actuar. Puede que en el fondo tuviera vocación de psicóloga (y no lo digo por mis buenos resultados, que suelen ser escasos, sino por lo que lo disfruto).

Pero luego uno lee frases como esta y se da cuenta de lo absurdo de todo:

“Es un error capital el teorizar antes de poseer datos.
Insensiblemente uno comienza a deformar los hechos para hacerlos encajar en las teorías, 
en lugar de encajar las teorías en los hechos”

No sólo suena razonable… Es que, además, lo dijo Sherlock Holmes. A mí no me hace falta saber más.

De todas formas, aunque el sentido de la teorización basada en mi puro razonamiento se haya perdido por el camino, creo que es algo que tengo dentro y no me puedo sacar. Así que continuaré. Puede que lo que haga sea no compartir mis teorías con los demás, para no dejar constancia una y otra vez de mis errores.

Lo que sí creo que me da derecho a algún minipunto es que no soy categórica ni tajante (creo). Cuando estoy en proceso de elaboración de las teorías, o incluso cuando ya creo que las tengo del todo construidas, estoy 100% abierta a opiniones o hechos que las tiren por los suelos y me hagan empezar de cero. Hay mucha gente que habla con el tono de “la voz de la experiencia” cuando expone sus propias teorías, tanto que a mí me convencen de que no hay otra opción. Puede ser que sea problema mío y no de ellos, por mi debilidad frente al Marketing (eso podría ser el tema de otro escrito, sin duda). O puede ser que emiten tal cerramiento mental que doy por imposible ofrecer un punto de vista alternativo.

En fin, qué es lo que quiero expresar con todo esto? Que teorizar está bien, es útil, desahoga, nos hace creer que controlamos más los asuntos, a las personas… Pero la mayoría de las veces simplemente nos equivocamos. Y ya está. Es tan difícil crear una teoría aplicable a todos… Imposible, probablemente. Somos cada uno de nuestro padre y nuestra madre. Y ni aun coincidiendo en progenitores las teorías cuadran.

viernes, 2 de marzo de 2012

Comeback

Será posible retomar esto? No las tengo todas conmigo, mi mente sigue teniendo el nivel de inspiración de un vagón de metro. Pero igual lo intento. Y la verdad es que muchas veces pienso cosas, o me da por el momento monólogo y sí que siento que estoy inspirada, y entonces me digo "alto! retén! guárdalo para recopilarlo!"... Pero nunca llego al punto 'nota mental' y entonces se me pasa... Como las frases de Fats, q son las mejores del mundo y nunca consigo repetirlas; o los chistes de Fres... Claro que si lo repitiera no tendrían tanta gracia!

Muchas cosas han pasado desde la última vez que estuve aquí. Pasé (de alguna manera) la fase de incertidumbre total. Puedo decir que no la disfruté, en absoluto. Fue una época bastante chunga y de la que saqué pocas cosas en positivo. Puedo decir que la única es que siempre se sale. Como me dice mi padre, todo en la vida tiene solución menos la muerte.

Ahora estoy trabajando. Finalmente fue el Derecho el que ganó la partida a los números (aunque las últimas semanas no hago más que revisar balances... lo cual extrañamente me parece divertido). Estoy en un despacho pequeño donde, como dice mi jefe -al que me referiré en breves, porque merece mención especial- no dominamos todos los campos, pero lo que hacemos, lo hacemos impecable. Es un lujo. Mis compañeros son encantadores y me enseñan un montón. Y luego está mi jefe. No creo que pueda explicar nunca con verdadera precisión la suerte que he tenido. Es el mejor jefe de la historia. Es respetuoso, educado, motivador, buen profesor, abierto a nuevas ideas... Cuando haces las cosas bien, te felicita; cuando las haces mal, te enseña a no repetir tus errores... En fin, que no puedo pedir más. Ni quiero.

También me he independizado. Estoy viviendo con una amiga (bueno, entre eso y sola) y, por un lado, es increíble lo satisfactorio que resulta, aunque por otro la soledad es complicada. Pero no me quejo! Estoy encantada de la vida! El nuevo propósito es aprender a estar sola, a ser verdaderamente independiente. Es una tarea que me queda por aprender y que, según estoy comprobando, me va a costar mucho. Pero es un requisito importante para ser feliz en el momento y no pensar "cuando me pase patatín o esté en patatán o consiga pimpán, voy a ser taaan feliz". Eso ya hay que dejarlo atrás, porque simplemente no sirve.

Y ya se me acaba el tiempo, porque escribo en el rato de comer (que hoy me he quedado en la ofi) y hay que volver al curro. Además, tengo que compensar por esta mañana que no he hecho ni el huevo.

Un vídeo para la vuelta (Alex, marry me):