miércoles, 25 de abril de 2018

POLÍTICA Y OTRAS FINURAS

Resulta que hoy nos toca ver cómo Cristina Cifuentes dimite porque ha salido un cutre-vídeo en el que al parecer se muestra cómo "hurtó" dos cremas cosméticas en un supermercado. Claro, que es el colofón final al escándalo de aquél Máster comprado-pero-no-cursado o lo que coño fuera aquéllo. En cualquier caso, esta es la situación: esta mujer añade a su expediente un Máster que no tiene (¿por qué? ¿qué necesidad tenía); después, en lugar de reconocerlo muestra documentos que parece ser son falsificados (de nuevo... ¿por qué? ¿no era más fácil decir "ups, he sido un poco exageradita, sorry"?); y por último un par de semanas después sale a la luz que en el año 2011 -o sea, hace 7 años- robó 2 cremas en el súper (em... ¿por qué?). 

Y aunque parece que me pregunto mucho por qué ella ha obrado de esta manera, tan estúpida como deshonesta, lo que verdaderamente me inquieta es otra cosa: ¿quién está sacando todas estas mierdas? ¿por qué? ¿y por qué ahora? La verdad, esto sí que me provoca desconfianza, pero claro... No sé en quién. Que sí, que lo que ha hecho Cifu está mal. A mí desde luego me ha decepcionado, primero por boba y después por poco transparente. Pero también pienso que el linchamiento en la plaza está fuera de lugar... Con la de cosas que leemos -y con las que no leemos pero también pasan-, que esto sea lo que más se habla es verdaderamente indignante bajo mi punto de vista. Es cutre-política, es rebajar aún más el nivel político del país hasta acercarlo a las tertulias de Sálvame. No puedo estar más de acuerdo con Pablo Iglesias, Errejón o Echenique en este tema. 

Tengo claro desde hace tiempo que nosotros no opinamos de una manera o de otra porque saquemos conclusiones libres de los hechos, sino que nos condicionan con la presentación de tales hechos, nuestras opiniones vienen predeterminadas desde fuera. Me parece un horror y yo intento luchar contra ello y tener una mente crítica, pero me imagino que en absoluto consigo opiniones verdaderamente independientes y basadas en objetividades. Este rollo de Cifuentes creo que es una muestra muy clara de esta mierda. Sinceramente, no puede ser que prácticamente la única dimisión de un cargo público importante se produzca porque sale un cutre-vídeo que viene a probar que esta persona mangó dos cremas antiarrugas. Y, sin embargo, ahí están otros que han hecho o están haciendo auténticas barbaridades y NO PASA NADA. Es el colmo. Y ojo, que no es una crítica partidista... Tampoco veo normal que se dé la turra que se da a determinados cargos por tweets desafortunados, por ejemplo. 


La manipulación de la opinión pública tan sangrante me está empezando a tocar los cojones. Así lo digo.