martes, 19 de marzo de 2019

AY MI MADRE... QUE ME CASO!

Es curioso. Por un lado pienso... Pues hija, ya ves tú, no eres la primera (eso desde luego) ni la última (aunque casi). Pero por otro (y este otro gana el 99% de las batallas): AY DIOS MÍO.

Y es que no es nada ligero. No es una decisión irrelevante. No es algo que pasa porque es natural. O bueno, sí, es natural, pero no es fácil. No es trivial. Es importante, es trascendental. Es mágico... Encontrar a tu persona y tomar la decisión definitiva -diaria, de eso me doy cuenta desde ya- de que seguirá siendo tu persona siempre, en todo momento: en los fáciles, los difíciles y los regulares. Y, encima de todo esto, que la decisión sea recíproca. ¿Cómo no voy a flipar?

Doy gracias infinitas a Dios por haberlo puesto en mi camino. Es en serio, creo que soy la persona más afortunada del mundo por haberlo encontrado y que él me haya encontrado a mí. Es bueno, es noble, es cariñoso, es detallista, es divertido, es trabajador. También es cabezota, quejica y puñetero muchas veces. Pero nada de eso importa, porque es el más valiente del mundo y pide perdón cuando toca. Eso es lo más difícil de todo, y él lo hace genial. Le cuesta, y aún así lo hace, porque me quiere y porque él también es consciente de que esta es una decisión diaria. Yo en eso soy infinitamente más terca, por eso valoro tanto su esfuerzo y admiro su valentía. Le quiero tanto que me cuesta explicarlo.

De paso, como si fuera poco, la grandeza de todo esto me está acercando a Dios. Porque es la única explicación posible de esta perfección. Nosotros no somos ni mucho menos perfectos, nuestros días no van a ser perfectos, nuestra casa no va a ser perfecta... Y sin embargo siento que nuestro amor es y será perfecto porque está por encima de nosotros. Es más grande, más fuerte. Es la razón de todo. Afortunadamente. Me queda mucho por aprender y entender, pero en ello ando.

Me muero de ganas de poder decir que somos una familia de verdad. Y que nuestra familia empezó a ser en un día precioso, porque será precioso llueva, truene o se caiga la electricidad de toda la provincia: todas las personas que nos quieren y a las que queremos van a estar con nosotros -de una forma u otra-. No se me ocurre nada más bonito...