Es curioso. Por un lado pienso... Pues hija, ya ves tú, no eres la primera (eso desde luego) ni la última (aunque casi). Pero por otro (y este otro gana el 99% de las batallas): AY DIOS MÍO.
Y es que no es nada ligero. No es una decisión irrelevante. No es algo que pasa porque es natural. O bueno, sí, es natural, pero no es fácil. No es trivial. Es importante, es trascendental. Es mágico... Encontrar a tu persona y tomar la decisión definitiva -diaria, de eso me doy cuenta desde ya- de que seguirá siendo tu persona siempre, en todo momento: en los fáciles, los difíciles y los regulares. Y, encima de todo esto, que la decisión sea recíproca. ¿Cómo no voy a flipar?
Doy gracias infinitas a Dios por haberlo puesto en mi camino. Es en serio, creo que soy la persona más afortunada del mundo por haberlo encontrado y que él me haya encontrado a mí. Es bueno, es noble, es cariñoso, es detallista, es divertido, es trabajador. También es cabezota, quejica y puñetero muchas veces. Pero nada de eso importa, porque es el más valiente del mundo y pide perdón cuando toca. Eso es lo más difícil de todo, y él lo hace genial. Le cuesta, y aún así lo hace, porque me quiere y porque él también es consciente de que esta es una decisión diaria. Yo en eso soy infinitamente más terca, por eso valoro tanto su esfuerzo y admiro su valentía. Le quiero tanto que me cuesta explicarlo.
De paso, como si fuera poco, la grandeza de todo esto me está acercando a Dios. Porque es la única explicación posible de esta perfección. Nosotros no somos ni mucho menos perfectos, nuestros días no van a ser perfectos, nuestra casa no va a ser perfecta... Y sin embargo siento que nuestro amor es y será perfecto porque está por encima de nosotros. Es más grande, más fuerte. Es la razón de todo. Afortunadamente. Me queda mucho por aprender y entender, pero en ello ando.
Me muero de ganas de poder decir que somos una familia de verdad. Y que nuestra familia empezó a ser en un día precioso, porque será precioso llueva, truene o se caiga la electricidad de toda la provincia: todas las personas que nos quieren y a las que queremos van a estar con nosotros -de una forma u otra-. No se me ocurre nada más bonito...
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