Tengo una capacidad increíble de darme una y otra vez contra un mismo muro. Debe ser mi naturaleza de Capricornio, porque mentalmente soy cabezota como yo sola. Mientras que hacia fuera no hago nada porque tengo más miedo que mi madre cuando va de copiloto, por dentro me emperro en una idea y no soy capaz de salir de ella. Por mucho que todo lo que pase (o, mejor dicho, no pase) a mi alrededor quiera indicarme que no tengo ninguna razón, ahí sigo. Y es una enorme putada porque es fuente de permanente frustración.
Yo repito mucho que a paciencia no me gana nadie, pero puede que no sea paciencia, que sea solo eso: cabezonería.
¿Por qué me ha tocado esta mierda de cabeza (enorme y dura)?
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