Como si fuera enero, mes de comienzos y propósitos; así se va desplegando octubre.
Primero, la cuesta: porque después de los gastos de la vuelta al mundo real de septiembre, es complicado levantar cabeza. Vuelvo de un verano de los que hacen historia, por lo conseguido y un poquito también por lo gastado. Y eso que me propuse no comprar mucho y he cumplido bastante!!! Pero en fin, 3 meses de "veraneo" en Berkeley más viaje de 20 días California-México -por dos- no ayuda al bolsillo. Que esto no parezca una queja, que este es el único pero!!! Lo demás sólo han sido ganancias, académicas, profesionales y sobre todo personales. Salgo ganando infinitamente!!!!!
Y, entonces, la vuelta. Con el saquito de los ahorros totalmente vacío. Y ni siquiera es una vuelta normal... Es que es el salto a la independencia. A un piso precioso, perfecto y también vacío. Ya tenía la cama, el sofá, medio armario y un menaje básico... Y resulta que hacen falta millones de cosas más. Así que a buscar mesas, sillas, el otro medio armario, 1000 formas de almacenaje para convertir mi mini-piso en el bolso de Mary Poppins pero sin que agobie, cacharros para la cocina, cosas moninas para convertirlo en una casa (aún más) apetecible. Gracias a la vida tengo gente que me quiere y que me ayuda y la cosa va viento en popa. Pero vamos, que ya me está costando llegar a fin de mes de octubre y estamos a día 7!!! Jajajaja pero no siento agobio, más bien realización :).
Para seguir con la similitud de enero, luego están también los cambios y los propósitos. Nuevo look (me estaba costando hacerme, pero me va gustando más y más por minutos!), nuevas rutinas, nuevos planes (carrera el 19 de octubre... what??), nuevo gimnasio (whaaaat???). Aprender a hacer lentejas, restaurar unas sillas, pintar otras. Adaptar un baúl del bisabuelo Luis para convertirlo en mesa baja. Decorar con poquita cosa... Controlar mi cabeza para que en vez de caer hacia atrás, que sería lo más fácil, siga tirando para arriba, poquito a poco. Aunque sea de lado o haciendo zigzag... Tardaré más, pero que llego, llego.
Creo que las cuestas arriba me sientan bien. Es lo de siempre... Sin esfuerzo, no hay satisfacción.
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