Qué dificil es asumir la muerte... Algún día dejaremos de tener miedo, es posible, pero mientras tanto la angustia es cada vez mayor. Sólo querría irme la primera, no tener que despedir a nadie más y quedarme aquí echando de menos. Es posiblemente lo más egoísta que se puede pensar, pero el hecho es que lo siento así. No sé si sería capaz de aguantar un golpe tan duro como los que vienen a mi mente cada vez que fantasea con tragedias espantosas, lo cual es muy frecuente, porque desgraciadamente tengo una imaginación ilimitada para potenciales situaciones capaces de partirme en dos millones de trozos. Lo bueno es que al terminar con mis elucubraciones, el lado sano de mi cerebro me dice que deje de pensar gilipolleces. Lo malo, que alguna vez han pasado de ser gilipolleces a realidad. Y no puedo soportar que vuelva a pasar.
En cualquier caso, la lección es la de siempre: hay que esforzarse por ser feliz. Merece la pena.
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