(lunes, 21 de mayo de 2018)
Empiezo la semana despertando antes de que suena la alarma. Eso siempre es buena señal, la alarma suele ser una paliza a mi espíritu.
Además, es mi santo! Recibo llamadas cariñosas y mensajes desde primera hora. En un arrebato de lunes a las 8:30 de la mañana, organizamos una cena con amigos para el sábado noche, post-final de la Champions.
Acompaño a Pacho andando a su curro de verano y hablando de trajes y de elegancia masculina. Cosas de adultos. Me gusta ver que se ha hecho mayor y que ahora los 10 años que nos separan no significan casi nada.
Cenamos con amigos, nos reímos mucho, comemos queso y nos acostamos prontito. Vaya día más perfecto.
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