viernes, 25 de octubre de 2013

MADRES-TÍPICAS Y MADRES-COMO-LA-MÍA



Eso de "madre no hay más que una" suele ser cierto casi siempre. Luego hay un pequeño porcentaje de personas que puede tener dos que son pareja; otros tienen una natural y otra adoptiva; otros tienen una de verdad y otra de pega... Yo soy como la mayoría: por tener, tengo una. Eso sí, mi madre poco tiene que ver con la mayoría de madres.

El deporte preferido de mi hermano y mío es reírnos con (bueno, un poco "de") nuestra madre. Estaba claro que uniendo en la misma frase el concepto "deporte" y mi persona no podía estar hablando en sentido literal. Pero a lo que voy: nuestra madre es Phoebe. Y tampoco es exactamente así, pero sí tiene el mismo tipo de inocencia en muchas ocasiones que hace reír como cuando veíamos Friends en Canal+ después de comer. Tiene sus despistes, sus lapsus, sus momentos... Como cuando invita a mi primo a cenar y, cuando llego yo a casa, no sólo no me han esperado (aceptable, llego tarde) sino que no me han dejado ni una miga. O el "te he preparado una cena buenísima... estos pimientos asados", cuando lo único que no me gusta en el mundo son los pimientos. O aquella conversación memorable (para mí, digo, ella no se acuerda ni de coña!):

M:- Ro, te debo dinero de lo del otro día ¿verdad?
R:- Es verdad! Fueron 29€
M:- Sólo tengo 30€
(Hum, qué querrá decir?)
R:- Pues no sé, ya te daré el euro de vuelta.
M:- No pasa nada... (Ahora me dirá "no hace falta, qué tontería"). Ya me lo darás.

o.O

Suena a que me estoy quejando, pero noooononono, estoy describiendo, porque la verdad es que me hace toda la gracia.

Mi madre es muy joven y, además, mejora con la edad. Estoy realmente harta de que cada vez nos pregunten más si somos hermanas. Que yo entiendo que la gente quiere hacerle un cumplido a mi madre, pero... ¿Tiene que ser a mi costa? ¿Y cuando yo estoy delante? Lo encuentro innecesario, verdaderamente. El caso es que querría que quedara claro esto de su juventud antes de describir un aspecto muy suyo, una manía que tiene, y que sin la advertencia previa puede provocar que el lector cree una imagen en su cabeza de perfecta Chus Lampreave. Y bueno, nada más lejos... Menos en lo del tamaño de los ojos detrás de las gafas de cerca (porque sí, ella tiene de lejos y de cerca, porque le da la gana, porque le gusta mucho más irse cambiando de gafas de forma constante que tener unas progresivas, ¿qué pasa?). En esto de los ojos es clavaíca a la imagen de Chus en Volver. Así:



Bueno pues a lo que iba. Mi madre tiene la manía de seguir leyendo algo/hablándote como si no pasara nada cuando en realidad está muy incómoda en un sentido físico. Me explico. Generalmente suele ser: (a) con las gafas caídas hasta la punta de la nariz; (b) sin las gafas puestas; o (c) cualquiera de las anteriores unida a la mitad de su cabellera volcada sobre la cara en una onda imposible. No hay que ser un genio para darse cuenta que todas las opciones mencionadas son de relativamente sencilla solución. Pero a ella no le gusta el camino fácil. Ella prefiere levantar la cabeza como si quisiera encontrar formas de animales en las nubes, estirando mucho el cuello, y volcando el ojo hacia abajo para poder verte a ti, su interlocutor, o su móvil. Y claro, luego se ofende si te ríes...

*Se me ha olvidado la opción (d), que es cuando está dormida. O sea, se queda dormida en el sofá y al despertar te intenta mirar. No va a abrir los ojos para mirarte, eso sería también demasiado fácil. Ella intenta mirarte a través de los párpados: creo que lo que intenta es reducir su grosor mediante la técnica del "levantamiento infinito de cejas". Hasta ahora no parece que le haya funcionado, pero ella no piensa rendirse.

Otro rasgo muy de mi madre es el del vocabulario imposible. No es que se invente las palabras, es que conoce más palabras que cualquier otro ser humano que utilice el español como lengua materna (o como única lengua, como es su caso). No tendrá más idiomas, pero oye, el español (castellano? paso de esta discusión) lo domina como nadie. Porque no la conocen, que si no el sillón Ñ era más suyo... Palabras como gaveta, tolva, metopa o patinillo nos enriquecen la existencia. O de repente un insulto inesperado, como "hijos de las antípodas!".

Y por último, aunque no por ello menos característico, su capacidad para halagar el oído filial. Porque a nadie le parecen feos sus hijos, ¿verdad? Bueno, pues a nadie no. A mi madre a veces sí, y no se va a cortar un pelo a la hora de dejarlo claro. Ha tenido piropos tan bonitos conmigo que a su lado cualquier peón de obra español quedaría en nada. Unos ejemplos:

1.- Cuando estaba preparando mis solicitudes para hacer un máster en EEUU y llegó mi certificado del Toefl a casa -que quien lo haya hecho sabrá que viene con una foto que te hacen al llegar, con webcam y a traición-, me soltó un: "Aaarrggg! Así no te van a dejar entrar en USA!!". Claro, que luego lo mejoró añadiendo "bueno, a lo mejor en las universidades tienen cuota de feas...".

2.- Cuando me pidió un "gorro de lluvia" (wtf?) para irse de viaje y le dije que yo no tenía de eso, me contestó: "ah, claro, porque sería tamaño barreño".

3.- Un comentario al aire como el que sigue: "mi hija es que tiene dos problemas: el de comer con ganas de vomitar y el de ver gandía show".

4.- Y mi preferido:
- Anda Ro, hoy sí que pareces el personaje aquél de Harry Potter!
- Hermione?
- No, Hagrid.


Mamá, no cambies, te queremos.

**Edición: lo releo y me siento una malvada y despiadada hija que no hace más que criticar. Es verdad, pero prefiero no parecerlo, así que ahí va una lista de las virtudes de mi santa madre, para que no se sienta vilipendiada por una servidora, que en ningún caso es la intención!

- Hace las mejores lentejas del mundo
- Es una artistona, y lo sabe
- Tiene buen sentido del humor y sabe reírse de sí misma (verdad, madre? verdad???? jajajaja)
- Tiene una autoestima que ya quisiera yo...
- Es simpática, muy simpática. Siempre cae bien!
- También es muy guapa, la joía.
- Es muy mimosa también, incluso un pelín de más a veces!
- La intuición materna la tiene. En eso sí es típica. Sabe más de nosotros que nosotros mismos.

Vamos, que es un partidazo de madre...



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