miércoles, 25 de marzo de 2015

CONOCER GENTE EN EL S. XXI

Uno diría que el S. XXI ha traído consigo grandes facilidades para los solteros con ganas de lo que sea (y realmente quiero decir "de lo que sea", me vale cualquier cosa menos "quedarse en casa y no conocer a nadie" porque eso viene siendo fácil de base). 

Yo, que me encuentro en una etapa de mi vida sentimentalmente tranquila (jajajajajajaja vamos, que no me como un rosco como dirían a finales del XX) y con la mayoría de mi gente más cercana centrada más bien en formar familias o entregarse al amor de sus vidas a tiempo completo, resulta que de vez en cuando voy y me aburro. Y entonces pienso: adoro a mis amigos y no los cambio por nada del mundo, pero a lo mejor sería interesante ampliar mi círculo y encontrar gente con las mismas inquietudes que yo... Suena tan patético como creo? Podría ser. Pero en el fondo lo veo bastante normal. 

Total, que me he acercado a esas nuevas posibilidades que ofrece la tecnología para conocer gente. Y aquí estoy para compartir mi experiencia hasta el momento, para divertimento ajeno y advertencia al incauto. Han sido pequeña incursiones, tampoco es que esté muy ocupada con esto... Aunque tengo semanas más intensas que otras. Bueno, que no me enrollo, que aquí voy. 

1.- Las aplicaciones-radar. 

Voy a dar mi visión totalmente subjetiva y carente de base racional sobre las aplicaciones sobre las que he oído hablar pero no he probado (no son muchas, parece ser que hay más pero como digo no estoy tan experimentada en este mundo) y una que sí he utilizado. Por un lado están Tinder, que a mí siempre me ha sonado a un aquí te pillo aquí te mato más bien en modo adolescente y, por tanto, no me ha llamado mucho la atención; y Badoo, que en mi mente es una completa colección de gente totalmente desesperada (bien por pillar, bien por emparejarse rollo meetic) y rarita rarita. Badoo nunca. En serio. Jamás. Prometo que no las he probado... Pero he oído cosas...

Y luego está happn. Cuando vi que existía me pareció más aceptable, porque promete enseñarte la gente con la que te cruzas y así, para poder acabar hablando con ese chico tan mono que has visto en el súper y al que no has hablado porque no te salía ninguna frase ingeniosa sobre los calabacines o la pechuga de pollo. Me sonó muy romántico y de lo más práctico! He aquí la realidad: dudo mucho que haya diferencia con Tinder, aparte de la mayor proximidad en el radar. 

En happn me he "cruzado" con varios tipos de... candidatos? (jajaja no sé cómo llamarlos!!) que me gustaría definir. 

Está el directo. Ese que después de hablar contigo un rato, te propone quedar a tomar un café y acto seguido te advierte: "no tengo tiempo para dedicarle a nadie, busco lo que busco". El primer impulso es partirle la cara. Pero: 1) no puedes, idiota, estás chateando; 2) en el fondo es sincero -cosa que es muuuuuy de valorar por su escasez absoluta- y te está advirtiendo antes de que te arregles, te plantes en starbucks y te meta mano-morro a la primera de cambio. Quieras que no, es un detalle. 

El entusiasta efímero. Este modelo aparece, te habla sin descanso durante un tiempo que se hace laaaargo, y muestra una emoción que piensas que sólo puede estar relacionada con un amor profundo a primera vista que no tendrá fin. Esto te agobia seriamente. Pero tranquila!! Les dura entre 24h y un par de semanas, como mucho. Depués no es que ralenticen... Es que desaparecen. Por arte de magia. Puf! Ya se han vuelto a enamorar a primera vista y están dándole la misma lata a la siguiente.

El famosillo de bolos, o sea, de cobrar por ir a fiestas cutres. Ese que debe ser muy famoso en telecinco. He visto varias veces a un ex-triunfito, a un hijo de famosa convertido en famoso por derecho propio, a uno que me comentan es tronista en myhyv... Todos ellos con fotos de perfil de catálogo. Pero de catálogo cutre indescriptible, en plan bandoli jeans. Ejem... No puedo comentar nada acerca de la conversación de estos tipos, porque nunca he hablado con ninguno. A ese nivel os juro que no llego.

El normal. El que te gusta básicamente porque parece que está ahí por casualidad, como tú, y no busca nada en concreto. Dices... Esta es la mía! Error. A él no le gustas tú... Shit.

Podría seguir y seguir... Pero igual me echan del trabajo jajajaja. 

2.- Groopify. La web que organiza quedadas en grupo, para que sea todo menos tenso/raro/directo. Como concepto me parece absolutamente perfecto: tú te apuntas y te comprometes a llevar a dos amigas, y la web te busca otro grupo de 3 y te reserva una ronda en un bar teóricamente apetecible. Pues bien, yo lo he probado dos veces y los resultados, nunca perfectos, han sido de lo más diferentes:

- La primera vez fui con una amiga soltera y otra... digamos que no. Se casa en noviembre. Era un poco trampa, pero nos pareció divertido igualmente y tampoco teníamos intención de mentir en relación a su situación sentimental. Lo que ocurre es que no salió nunca el tema y nosotras somos bastante pavas en temas de estrategia social... Pero como ellos eran dos y también habían hecho trampa pues no nos pareció tan grave y lo dejamos estar. Entonces cuando el prometido de la susodicha vino a buscarnos a las tres, se bajó del coche y le plantó un chusco, los otros se quedaron... Sorprendidos. Pobrecillos, era normal que no entendieran nada... Jajajaja y fue una pena porque la verdad verdadera era que fueron encantadores toda la noche, muy simpático, con buena conversación... Y bueno, guapos. Muy guapos. Pivones. Una lástima total!!!! Claro, no quieren ni siquiera ser amigos nuestros en facebook... 

- Para la segunda, lección aprendida: las tres solteritas. Que no es que vayamos a ligar a saco, la verdad, porque no es nuestro estilo... Pero evita situaciones incómodas. O eso pensábamos. Llegamos al bar reservado por los de Groopify: un bareto bastante cutre, absolutamente vacío, con un proyector gigantesco que echaba algo tan crucial en la vida de cualquiera un sábado por la noche como... Tantatachán... El Granada-Eibar. Apasionante, verdad? Pues la noche fue TAN divertida que de vez en cuando quedábamos absortas con el evento deportivo. Menos mal que vislumbré una máquina de dardos apagada y nos dio para entretenernos un rato, porque si no no duramos la primera ronda. Ni. De. Coña. Y a todo esto, aún no he hablado de "ellos"! Voy a empezar diciendo que eran unos chicos correctos y simpáticos. Lo que pasa es que... No eran nuestro estilo. El líder se llamaba Míguel (énfasis en el acento) y los otros dos no me acuerdo. Y no es porque haya pasado mucho tiempo... Llevaban elementos como pendientes, barba finita perfilada y/o sudadera con capucha que, como dice una de mis amigas, destilaba ese inconfundible olor mezcla de jabón lagarto y sudor, típico de gente que deja la ropa mojada dentro de la lavadora. Nos regalaron comentarios como "no hahvihto la ihla mínima? ehtá to guapa". No tengo mucho más que añadir. 

Mi conclusión con todo esto es que bueno, sí, que con las nuevas tecnologías las posibilidades se multiplican. Pero los resultados... Digamos que nutren nuestra existencia con anécdotas que contar en la siguiente. Poco más se puede sacar... Si eventualmente cambiase mi idea aquí prometo volver con la edición correspondiente. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Esa sentido del humor y de hacer parodia de uno mismo, solo lo tienen las personas inteligentes

A riesgo de parecer la madre de la Pantoja, te diré que paso de la sonrisa a la carcajada con algunas de tus publlicaciones.....