miércoles, 30 de septiembre de 2015

ESPERAR


De puro taciturno el techo escucha 
caer antiguas lluvias deshojadas, 
plumas, lo que la noche aprisionó: 
y así te espero como casa sola 
y volverás a verme y habitarme. 
De otro modo me duelen las ventanas.

Pablo Neruda. Soneto LXV (1960)


La espera. Pablo sabía a quién esperaba, a lo mejor eso ya le daba cierta ventaja, menos ansia. Aunque esperar a alguien en concreto no me suena a una gran reducción de niveles de ansiedad. Todo depende de la certeza de esa espera, imagino. 

Yo no tengo ni idea de a quién espero. De hecho, hay muchas veces que creo que no espero (la mayoría del tiempo últimamente), pero otras en que sí noto mi estado en suspenso. Lo que sí me pasa es que ya no me produce inquietud, o al menos no tanta. 

Septiembre es un bonito mes. Todavía hay luz, aunque uno va viendo cómo desaparece poco a poco. Asoman las primeras hojas de mis colores preferidos. Se va el calor agobiante, pero no el que se disfruta. Uno tiene el bonito recuerdo del verano todavía muy vivo. Para mí ha sido un verano sobresaliente, y eso que lo tenía muy difícil con esos precedentes de 2013 y 2014. Y he vuelto definitivamente reconstruida. Creo que ya no quedan rotos por coser, las cicatrices aún se ven pero ya están bien cerraditas. Es normal, eran años de desgarro! Estoy muy contenta con la evolución. 

Los 30 me están sentando bien. Y aún no he llegado!!! Ahora sí soy consciente de ser una adulta. No me he librado de las inseguridades, pero las llevo infinitamente mejor. Incluso puede que un poco sí me haya librado. Soy consciente de mis limitaciones, pero no las cargo como una losa. Más bien aprovecho mis virtudes, de las que ahora también soy consciente.

No sé si hay algún hilo conductor en todo esto, pero el caso es que es mi estado actual. Eso sí, mezclado con una especie de revolución primaveral que me ha llegado a destiempo. Deben ser los coletazos de la euforia estival...


1 comentario:

Anónimo dijo...

Celebro tu metamorfosis, querida hija, has de saber que siempre nos quedan inseguridades,-aun a mis años yo las tengo-, pero lo mejor de la vida viene cuando empiezas a conocerte, a quererte y a perdonarte......Comienzas esa bendita fase en la que reconoces miserias y virtudes y vas teniendo claro lo importante de las cosas y de las personas.

Y tu, querida Ro eres CAPITAL para tu padre, para tu hermano y para mi, para tus fantásticos amigos, para tu adorada Pía.....Por cierto, no imagino una mejor madrina en el mundo que tu. Que quede claro que no es pasión de madre, tan solo reconocer lo que vales.

Esperar es un estado natural en las personas, aunque se desdibuje "lo esperado", aunque no podamos ponerle nombre, en realidad nos asalta en forma de inquietud, a veces definida y otras por la sensación de algún tipo de vacío.

A ti te esperan grandes cosas en la vida. Yo solo pido a Dios estar lo mas posible contigo para compartirlas y verte feliz