Las bodas. Ese monotema que dura años (con fases más y menos intensas, gracias al Cielo).
Llevo años inmersa en esa fase en la vida en la que parece que solo tienes bodas una detrás de otra... Casi 10 años, si me paro a pensarlo!! Desde esta perspectiva, creo que la vida se puede dividir en tres fases:
- La primera, en la que vas nada más que a las bodas de familiares o amigos muy muy cercanos esencialmente como apéndice de tus padres (o, como mucho, llevando las arras) y en las que disfrutas bailando como si no hubiera un mañana y con miles de gigantes a tu alrededor muy sorprendidos por lo que aguantas y la gracia que tienes (todo ser pequeño que baila es adorable, es un hecho).
- La segunda (en la que me encuentro), en que las invitaciones ya llegan a tu nombre directamente, y que son de personas más bien de tu generación. Las de tus amigos de verdad las vives con una emoción indescriptible, que no se pasa aunque lleves ya cientos a tus espaldas. Y te fijas en cosas, en detalles. Por lo menos si, como a mí, te encantan las bodas.
- Y por último llega la fase en la que recibes invitaciones con cuentagotas, y en las que si se clasificara a la gente de la boda por grado de importancia para los novios lo más probable es que entres en la categoría de "compromisos". Me da pereza pensarlo, pero creo que aún queda lejos. Siempre que pasa la boda de alguien muy querido pienso que ya estoy llegando al fin de la fase dos... Pero luego me pongo a repasar mentalmente y ERROR!! Quedan muchísimas de las segundas!! Yuhu!!!
Total, que a lo que voy. Me encantan las bodas. Me parece algo preciosísimo que una pareja quiera prometerse amor para siempre, ante los ojos de Dios y/o las leyes humanas, y sobre todo rodeada de la gente a la que más quieren. Soy una romántica y es lo que hay. Debe ser un día tan emocionante... Hace poco me he dado cuenta (vale, soy lenta, ¿y qué?) de que es la única vez en la vida en la que reúnes a todos: familia de sangre y familia que se escoge, independientemente de cuántos grupos distintos sean. Todos están invitados. Eso es un lujo y una maravilla y sólo por esta razón me muero de ganas de casarme. Ale, ya lo he dicho.
Pero claro, es que eso no es lo fundamental. Lo importante es la razón por la que los reúnes. Quieres que todos compartan contigo la alegría infinita de haber encontrado a la persona con la que quieres compartir tooooodos y cada uno de los días que te quedan, y que ella te haya encontrado a ti de la misma manera. Pocas cosas deben ser tan poéticas.
Una cosa que me pasa es que la moda "bodil" (uf, cómo me repugna esa palabra, por favor!) de los últimos años me ha hecho pensar que se están saliendo un poco de madre. A veces parecen como una especie de demostración, una exhibición de poderío, o de buen gusto, o de originalidad... No tanto de amor. Y eso ya choca un poco con mi concepto. Aparte, no se trataba de demostrar nada, sino de compartirlo! Pero se ha convertido en un "negocio" total, y no sólo me refiero a la parte económica. Es una cuestión de imagen personal, forma parte de la marca de cada uno. Y ahora que nos hemos vuelto tan increíblemente pesados con las redes sociales y con tratar de enseñar lo perfecta y maravillosa que es nuestra vida, las bodas son como el culmen de todo esto. Tengo la sensación de que algunas bodas se planean con el objetivo de quedar bien en Instagram o, -diosmíodiosmíonomelopuedocreer- salir en el blog de Casilda se Casa o de patatina la fantástica. Que me encantan esos blogs, lo reconozco, me divierte mucho ver qué se cuece, pero por otra parte me aburre soberanamente la parte "exhibición de clase". Es divertido, pero a la vez es muuuuy snob. Es mi último placer culpable.
Por no hablar de (y esto no es de la moda más reciente, esto lleva desde ni se sabe...) lo que me chirría el concepto de "es tu día" (dicho a la novia, claro). Vamos a ver... Eso es totalmente incompatible con lo que se celebra, señores. No es el día de la novia, es el día de los novios. ¿Por qué ella es la protagonista absoluta? Es que no lo entiendo. Se casan los dos, se prometen amor y amistad y compañía y apoyo eterno el uno al otro y el otro al uno. Es el día en que los dos se hacen irrevocablemente socios al 50%... ¿Entonces por qué parece que todo gire en torno a ella? ¿Será por la obsesión de que casarnos debe ser un objetivo vital para nosotras, pero no así para ellos? A mí es que me parece evidente que la realización personal, sea solo o en pareja, no entiende de géneros. Que una mujer casada no es de por sí más feliz que un hombre casado ni un hombre soltero más feliz que una soltera... Total, que lucharé contra ello el día que me case. No será mi día, será nuestro día. Es que además es mucho más apetecible...
Y lo quiero vivir con él, no ser de esos novios que se entregan tanto a la fiesta que la viven cada uno por su cuenta. Pero claro, eso es más difícil. Y, en realidad, esta parte sí la entiendo un poco. Porque como decía antes es el único día en que juntas a tooooodos... Con él vas a estar con el que más el resto de tu vida, es la idea. Pero con todas tus personas importantes a la vez... Eso ya no tanto. Vaya éxtasis. Calla, calla, que me vuelvo a embalar! Ja!
Total, que aquí dejo mi reflexión. Que yo soy mucho de dejar constancia de lo que sea para cuando en el futuro me pueda resultar útil (o curioso, sin más), pues recurrir a ello. Así que, ea, a Dios pongo por testigo.
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