miércoles, 20 de septiembre de 2017

PAUSE


Me encantaría poder pulsar el botón PAUSE, y que todo quedara en suspenso. Que pudiéramos parar y pensar. Respirar hondo. Volver a pensar. Todo ello en silencio (PAUSE iría necesariamente acompañado de MUTE). Y entonces que uno a uno fuésemos exponiendo nuestros deseos, nuestras inquietudes, nuestras aspiraciones. Y nos ecucháramos los unos a los otros. Si esto fuese posible, seguro que nos daríamos cuenta de una cosa muy tonta: que prácticamente todos queremos lo mismo. Vivir en paz, felices, cuidar a los nuestros, pasar tiempo en familia, con nuestros amigos, viajar de vez en cuando cerca o lejos para participar de la forma de vivir de otros, progresando, aportando algo a la sociedad. Conviviendo.

Me desespera ver la espiral de odio y violencia verbal (a veces hasta física) que nos rodea. Gente que odia, que odia de verdad. Cada vez son (sois) más. Y no sólo a determinada persona, por a o por b... A todo un colectivo. Es una cosa tremenda. Es como si me da por odiar a los pelirrojos o a los que miden 1,74. O a los que saben hacer raíces cuadradas. Como si eso ya los definiera a todos, los convirtiera en una masa uniforme. Pues no, señores. Los musulmanes no son todos de ninguna manera, al igual que no lo somos los cristianos. Eso sí, estoy convencida de que la mayoría de las personas es buena, de eso estoy segura. ¿Por qué pasa que la gente que conocemos a nuestro alrededor nos parece buena en su gran mayoría? Luego uno enciende la tele y no, qué malos son los de lejos. Pues no es así. Somos casi todos gente buena, que a veces hace cosas buenas y a veces también cosas malas. Sea por equivocación, sea con intención. Todos la cagamos. Los malos, los verdaderamente malos, son una minúscula excepción. Muy poca gente he conocido así, por no decir que ninguna no vaya a ser que alguien se me esté escapando...

Me disculpan, pero odiar a los musulmanes y querer expulsarlos de España, por ejemplo, es una auténtica barbaridad. Odiar a los catalanes y echar pestes cada vez que uno oye un bon día es verdaderamente lamentable. O a quien lleva una bandera de España, o una estelada, o una media luna. Por favor, que parece que no aprendemos... Que todos pensamos en Hitler y nos llevamos las manos a la cabeza, y resulta que aquí estamos, más de 70 años después, replicando ideas. Quiero pensar que esas ideas vienen del miedo y del desconocimiento. ¿Alguien cree de verdad, con el corazón en la mano, que despreciando a otro, denigrándolo, "expulsándolo" como si tuviera menos derechos que uno mismo... no alimenta un odio recíproco, y ahora con mayor motivo? Me dan ganas de llorar cuando escucho esos discursos tan racistas, de verdad lo digo. Que encima muchas veces son increíblemente hipócritas... Llamadme básica, pero la esencia del cristianismo es querer a los demás, no atacarlos, no marginarlos. Tampoco clasificarlos, por cierto. 

¿Que lo que están haciendo algunos políticos catalanes es algo burdo, absurdo y totalmente antidemocrático? Yo particularmente pienso que sí. Se aprovechan de la simple relación votar = democracia para montarse una consulta a su medida. Es de llorar, eso es lo que pienso. Y no se debe permitir porque atenta contra el marco de normas de convivencia que hemos ido construyendo entre todos. Es verdad, yo particularmente no he votado la Constitución, pero ese es un compromiso implícito en la democracia. ¿O van a preguntar a cada persona que cumple la mayoría de edad si ratifica el sistema elegido anteriormente? Pues no. Primero toca aceptar que uno juega con las reglas ya establecidas. Y si no te gustan, las intentas cambiar, pero siguiendo esas reglas. Y las podrás cambiar si la mayoría está de acuerdo en que ya toca cambiarlas, si no no podrás hacerlo. ESO es la democracia. Podría seguir hasta el infinito, pero no es mi objetivo ahora dar mi opinión extendida sobre el conflicto catalán. Sí me gustaría resumir que en mi cabeza son necesarias dos cosas: (1) hacer un trabajo consultivo real, para entender qué es lo que de verdad quiere la sociedad catalana -la mayoría, así funciona-; (2) si es que es real que la mayoría quiere la independencia, cosa que no sabemos, entonces habrá que ver cómo se maneja el sistema. Quizá reformando la constitución, ¿por qué no? Si las normas se quedaron obsoletas, las adaptamos para nuestra realidad actual. Yo sí quiero saber si la mayoría de catalanes preferirían salir de España. Pero que haya debate, debate de verdad. Que la propuesta vaya detallada, explicando las consecuencias. Que, si llega a haber una votación en contra o a favor de la independencia que sea legítima, la población tome decisiones formadas. 

En cualquier caso, lo que yo quería decir hoy es que pienso que si el rechazo a la teórica "consulta" deriva en odio a todo lo catalán, sólo estamos agravando el problema. No hay razón para seguir alentando esta división social tan terrible. La gente se señala. De un lado y del otro, ojo. Es espantoso. Es el "conmigo o contra mí". Es el desprecio total por la gente "del otro bando", considerándolos a todos estúpidos y, además, malvados. Eso es básico a un nivel tan infantil... No, todos ellos no son estúpidos ni malvados. Tienen sus razones. Intenta entenderlas y a lo mejor conseguimos lo que decía que todos queremos: vivir en paz. Joder, no parece tan complicado. 

¿Me quieres llamar buenista? Me resbala. No me importa cómo me llames, me importa que desprecies directamente lo que pienso sólo porque es diferente a lo que piensas tú. Me importa que tengas la deferencia de plantearte por un momento (o dos, o tres, los que hagan falta) mi punto de vista. Porque, oye, a lo mejor te hago cambiar de idea. O no. Pero por lo menos analizas otras opciones antes de dar por sentada la tuya como verdad universal. Es muy difícil que aúnes en ti todas las verdades universales de forma innata, la verdad. Normalmente requerirá algún esfuerzo llegar a ellas, digo yo... Yo a ti sí te voy a dar esa oportunidad de escucharte (no oírte, ojo: escucharte), porque no creo que seas imbécil. 

Qué le voy a hacer, es que soy una buenista.

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