martes, 23 de enero de 2018

INDARA

Indara es una mujer a la que nunca he conocido. Realmente, no sabía que existía hasta ayer. Y ella, ayer, ya no existía. O al menos no estaba ya en el mismo mundo que yo. Pero instagram se llenó de homenajes para ella, de corazones amarillos. Algunos homenajes más personales, otros menos. Y al final del día sentí como si la conociese, sentí muchísimo su pérdida, puedo decir que incluso me dolió. No es una pérdida mía, claro está, pero sí tuve claro que era una enorme pérdida para el mundo. Para su familia, para sus amigos, para sus compañeros de trabajo... Para los que la conocían y también para los que no. Porque esa mujer tenía magia, una magia que siento cerca de mí como si pudiera tocarla, aun sin la suerte de haberla experimentado nunca. 

Se percibe de sus fotos, de sus palabras inmortalizadas en cuentas de redes sociales, de los mensajes de amor de las personas que ya la echan de menos con todo su corazón. Era una persona especial y maravillosa. Con una generosidad inabarcable, positiva, sonriente, genial. Ese es el mejor modelo. Así me gustaría ser. No creo que sea algo que uno consiga, porque es de esas luces que se tienen intrínsecas o -como la mayoría de nosotros- no se tienen. Pero seguro que los demás podemos inspirarnos y aprender, aunque sea una milésima parte. Así que yo espero que, pese a haber llegado tarde a descubrir su pequeño mundo, lo que permanece de él me inspire un poquito a partir de ahora. 

Qué privilegio el de aquellos que la han disfrutado de cerca. Siento muy dentro un enorme dolor por todo lo que estoy segura que la echaréis de menos, pero me alegro muchísimo de la magia que os ha tenido que dejar al tocaros con su vida. En conjunto, sois unos afortunados. 

Indara, muchas gracias. 

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